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Mirta Kupferminc : mundos paralelos / [Catálogos de exposiciones]

Contributor(s): Kupferminc, Mirta, 1955- [Artista] | Feria de Arte Contemporáneo arteBA 8ª (21 May, 1999 - 30 May, 1999 Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina)Material type: TextTextLanguage: Spanish, English Publication details: [Buenos Aires : 1999?] sin nombre ; Description: [32] p. / 28 cmSubject(s): Kupferminc, Mirta, 1955- -- Trabajos artísticos | Arte contemporáneo argentino -- Catálogo de exposición | Artistas plásticos argentinos -- Siglo XX -- Catálogo de exposición | Catálogos y exposicionesDDC classification: 709.982 Ku96m 1999 Abstract: En su procura de mundos paralelos (¿acaso para rebatir la prepotencia de este mundo?, ¿para salirse de él por la única vía de huida posible?, ¿para encontrar refugio en otra parte?, ¿para exorcisarlo?), Kupferminc hace uso de una técnica imprevista: la anamorfosis. Fue López Anaya quien me habló de un libro de Jurgis Baltrusaitis. sobre el tema –me contó- y entonces supe de un recurso del arte del siglo XV en adelante . Algunos ejemplos de ello son el Retrato del príncipe Eduardo VI de Inglaterra y un cuadro de Hans Holbein, Los embajadores. Da Vinci lo describe en sus anotaciones aunque el término anamorfosis se acuña dos siglos después. Eduardo Sánchez Alonso así lo define: la anamorfosis consiste en una representación deformada de la realidad, una representación intencionadamente deformada que nos obliga a contemplar la obra en una determinada posición. Esta posición es siempre lateral y muy forzada para poder realizar visualmente la corrección de la deformación anamórfica. Como ejemplo habla del retrato de Eduardo VI, un óleo sobre tabla, obra de William Scrots: se observa que el paisaje del fondo está realizado en su vista normal pero el medallón central con el busto del príncipe se ha deformado alargándolo hacia la izquierda. Para realizar la corrección óptica debe verse el cuadro desde el lateral derecho, casi de perfil, con lo que el medallón aparece completamente circular y el rostro del príncipe "adquiere" sus proporciones reales. En la ilustración acortada que aparece abajo va el busto correcto, no así el medallón, ya que únicamente se ha procedido a reducir la anchura del original, manteniendo su altura. © Carlos Barbarito Muñíz,
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709.982 Ku96m 1999 (Browse shelf(Opens below)) Ej.1 Available Registro auspiciado por la FGAA. Bogotá 9832

Incluye cronología de exposiciones y premios d ela artista

En su procura de mundos paralelos (¿acaso para rebatir la prepotencia de este mundo?, ¿para salirse de él por la única vía de huida posible?, ¿para encontrar refugio en otra parte?, ¿para exorcisarlo?), Kupferminc hace uso de una técnica imprevista: la anamorfosis. Fue López Anaya quien me habló de un libro de Jurgis Baltrusaitis. sobre el tema –me contó- y entonces supe de un recurso del arte del siglo XV en adelante . Algunos ejemplos de ello son el Retrato del príncipe Eduardo VI de Inglaterra y un cuadro de Hans Holbein, Los embajadores. Da Vinci lo describe en sus anotaciones aunque el término anamorfosis se acuña dos siglos después. Eduardo Sánchez Alonso así lo define: la anamorfosis consiste en una representación deformada de la realidad, una representación intencionadamente deformada que nos obliga a contemplar la obra en una determinada posición. Esta posición es siempre lateral y muy forzada para poder realizar visualmente la corrección de la deformación anamórfica. Como ejemplo habla del retrato de Eduardo VI, un óleo sobre tabla, obra de William Scrots: se observa que el paisaje del fondo está realizado en su vista normal pero el medallón central con el busto del príncipe se ha deformado alargándolo hacia la izquierda. Para realizar la corrección óptica debe verse el cuadro desde el lateral derecho, casi de perfil, con lo que el medallón aparece completamente circular y el rostro del príncipe "adquiere" sus proporciones reales. En la ilustración acortada que aparece abajo va el busto correcto, no así el medallón, ya que únicamente se ha procedido a reducir la anchura del original, manteniendo su altura.
© Carlos Barbarito Muñíz,

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